LAS REGLAS DEL JUEGO (9ª parte)

LAS REGLAS DEL JUEGO (9ª parte)

Una de las causas de la gran ignorancia en que el público en general se halla con respecto a sus derechos y obligaciones reside en la confusión entre “legal”, “legítimo” y “lícito”.

Legal, de Legalis Latina, perteneciente a la comprensión, exposición, administración, ciencia y práctica de la ley, como la profesión legal, asesoría jurídica, espacios legales, periódicos, y lo implícito o imputado en la ley.

‘Legal’ implica propiamente una cosa conforme con u ordenada por la ley; o algo en la forma o según la costumbre de la ley o unido por la ley. Una orden judicial u orden de emisión de cualquier tribunal, con apariencia de legalidad, es un proceso ‘legal’, sin embargo no tiene el carácter de obligatorio sin su consentimiento, el cual puede ser negado en base a la ley natural o ley de la tierra.

Legítimo o Lícito significa conforme con la ley de la tierra; de acuerdo con la ley, permitido, sancionado, o justificado por ésta, lo cual es lo opuesto al actual ‘legal’, que se parece más a la letra formal o aparente que a la sustancia, contenido o espíritu de la ley.

‘Legítimo’ en derecho es un hecho cuya calidad en esencia moral está asegurada.

‘Legal’ es la antítesis de la equidad, y el equivalente a constructivo.

En términos simples, algo que es legítimo está por encima de algo que es legal, un carácter que suele encubrir la antítesis de la equidad y que equivale meramente al ámbito de las transacciones económicas formalizadas ante una autoridad (el juez) aparentemente civil, pero meramente comercial. Ignorar este hecho es el resultado de la alimentación constante de desinformación y la forma en que los sistemas de educación religiosa, administrados por el gobierno, han adoctrinado a la sociedad durante años.

Que algo sea legal no necesariamente significa que sea lícito, puesto que puede ser radicalmente opuesto al derecho natural. Legal es más sobre los derechos otorgados por el gobierno.

Una ley natural básica tiene que ver con la integridad, y se limita a establecer que mientras no se dañe a otros o sus propiedades uno es libre de hacer lo que quiera, principio que está por encima de la jurisdicción y sus normas legales.

La Ley natural es uno de los pilares fundamentales del Universo. Sin la Ley Natural el Universo no puede existir, y por lo tanto no es posible que la vida florezca.

Por ejemplo, la ley de la gravedad es ley natural que gestiona la dinámica del Universo para mantener todo en equilibrio.

No vivir en armonía con las leyes naturales del universo causa distorsiones en los sistemas de energía. El sistema de justicia occidental es un fraude. La importancia de la Ley Natural es tal que el sistema de educación oficial y la religión han trabajado duro para engañar, hacer aceptar y obedecer sus leyes, que son el derecho canónico, el derecho marítimo, el derecho fiduciario, y el derecho contractual. Estas son leyes no naturales diseñadas para destruir la soberanía, la libertad y el libre albedrío.

Detrás del sistema político, económico y social, hay unos cuantos grupos jerarquizados y escondidos dirigiendo la economía y la política desde el anonimato, tergiversando las palabras y manipulando el lenguaje hacia normas legales estatales.

Con la excusa de que ‘son para el bien de todos’ pero resultando para fines propios, las llaman leyes pero no lo son, los ciudadanos se han convertido en cooperantes necesarios de dicho engaño, por desconocimiento y desidia del funcionamiento de dicho sistema gramatical en el cual todo el mundo cree.

Porque al final, las leyes son expresiones gramaticales que supuestamente expresan un comportamiento negativo por el bien de la sociedad y con unas consecuencias intangibles a primera vista.

Si se analiza el significado de dichas palabras la mayoría de las veces no significan nada. También está demostrado que la finalidad de dichas leyes no es el ser justas y mejorar las cosas dentro de un país, sino convertirlas, mediante la perversión del lenguaje y cambios sociales supuestamente negativos y casuales, a fin imponer más regulaciones en muchos casos ridículas y contraproducentes.

El estado es una ficción legal que no puede crear normativas con rango de ley, que al dictar las supuestas leyes asume el consentimiento expreso de quienes van a sufrir dichas leyes cada vez que vayan en su contra, muchas de cuyas imposiciones no entienden, y que al adquirir rango de ley también aceptan el principio de autoridad, o aquel comportamiento en el que alguien se erige con la capacidad de dictar normas por el hecho de tener un determinado puesto de poder sin ser cuestionado.

Algo que se logra a través de un connivente sistema educativo, que educa para no cuestionar nada; y quien no cuestiona nada, es ignorante, no tiene interés y por acción u omisión, consiente, porque puede no ser responsable de sus acciones.

La Esclavitud es la Ficción Legal de que una Persona es una Propiedad. La Personalidad Corporativa es la Ficción Legal que da soporte a esa apropiación antinatural.

En el caso de países anglosajones, donde se aplica la Common Law, una mezcla entre decisiones legales del juez, jurisprudencia de casos anteriores, derecho natural, leyes del caso y procedimientos judiciales sencillos, justos y basados en pruebas y la legislación contractual comercial, dicha ley suele aplicarse a delitos contra la integridad física y la propiedad, donde haya alguna victima o un afectado.

Para este tipo de personas se usa un documento legal llamado Affidavit (Acta Notarial) que se envía a las autoridades, por la cual se declaran hombres libres que no aceptan representar ninguna ficción legal (ciudadano) y que sólo están sujetos a la Common Law, la Ley Natural.

Para poder aplicar dichos procedimientos, ha de hacerse todo con mucha cautela, y aunque no haga falta que lo realice un profesional del derecho, sí es cierto que quienes lo han hecho lo hacen previo estudio, con entendimiento de los procedimientos legales del país de residencia y la semántica, semántica legal, histórica y etimología de las palabras, o donde se vaya a aplicar, porque sino puede llevar a consecuencias inesperadas. Además de esto, han intercambiado experiencias y conocimientos con otras personas, y así profundizan.

Es importante tener en cuenta que el sistema legal difiere según los países. El sistema europeo basado en Códigos o leyes rígidas, es distinto que otros con el sistema de Common Law, o Mixto como en Estados Unidos. El problema general del sistema legal estatal actual es que el Estado actúa como padre putativo omnipresente, que de forma sutil y con dulces sutilezas va quitando derechos a la gente, y que la gente, de forma inconsciente, acepta porque piensan que más allá del estado solo hay un páramo legal y social; y que el Estado lo es todo.

Pero la libertad requiere responsabilidad y riesgo. Quien quiera ‘seguridad’ tiene que vivir en una sistema opresivo que ordena y controla todo, una cárcel al fin.

La gente simplemente da por sentado que ciertos procedimientos han sido de esa manera desde siempre sin entender su verdadero significado. El gobierno basa su poder en la religión y ni siquiera se sospecha. Cuando se produce un conflicto con la ley, se ha violado la ley, al igual que Moisés rompió la ley. Esto se remonta al judaísmo. La autoridad que la resguarda tiene una insignia de seis puntas, que representa la estrella de David, o el hexagrama de seis puntas. Todos los procesos judiciales en los tribunales se basan en la antigua ley común de Inglaterra o Britannia.

Al entrar en la mayoría de las iglesias se verá que el altar es de tres niveles de altura, que son tres grados de altura. En la mayoría de las iglesias tienen una valla y ágata y sólo el sacerdote puede pasar por la puerta arriba sobre el altar. Cuando sale está vestido con una larga túnica que inspira respeto. Es lo mismo que en cualquier juzgado, cuando dicen ‘todos de pie’ al salir el juez. Esta la gente de la congregación en la sala separada por una valla y una puerta que sólo los abogados pueden cruzar para hablar en nombre de la persona.

El estrado también es de tres niveles de altura, los tres niveles altos tanto en la iglesia y como el juzgado representan los tres primeros grados de la masonería. Cuando el juez sale está vestido con una larga túnica negra al igual que el sacerdote está vestido con un traje largo negro, o quien vaya graduarse de una universidad o colegio. Las conexiones rituales son continuas.

El juez se sienta en alto y mira hacia abajo porque representa el llamado derecho de escanda. Una persona tiene que mirar hacia donde la ‘ley’ procede. Por supuesto, el sacerdote también mira hacia abajo a las personas en la iglesia porque allí representa a Dios, que es la ley.

La ficción legal es una especie de negacion plausible, un medio por el cual se puede hacer algo dentro de la ley, que sin ficción legal no sería posible.

Son muchas las aplicaciones del concepto de ficción legal. Su estudio no es complicado pero si muy confuso, casi una cuestión sin sentido que no quiere decir que no exista. Por ejemplo, una empresa es una ficción legal y jurídica. Una persona natural puede ser su propietario y tener control de sus acciones, podría recibir dinero en préstamo, y a su vez comprar y poseer instalaciones, maquinaria, materiales y construir un conjunto de activos y riqueza a través del comercio, que serían entonces propiedad de la empresa. Uno sería el propietario de la empresa, pero la empresa será la propietaria de los activos. Si se venden acciones en nombre de la empresa, uno se verá obligado a poner los fondos en la cuenta bancaria de la empresa y no en una cuenta privada. La empresa se vería obligada a pagar el dinero prestado, y la única forma en la que podría uno obtener algún beneficio de la compañía sería si le paga un salario o un dividendo como accionista, y si la empresa se declara en bancarrota con pasivos netos, la persona natural no sería responsable de sus deudas.

Es fácil ver entonces cómo a pesar de que uno es el único dueño y por lo tanto el controlador de la ficción legal que es la compañía, sigue siendo una entidad completamente separada de uno. En este caso, uno podrá en derecho vender la compañía y otros tomar el control, a pesar de mantener el nombre.

En un diccionario ‘persona’ se dice de un ser humano individual. En términos legales ‘persona’ significa empresa o corporación. Para deliberadamente confundir a esta entidad se le dio también el nombre genérico de ‘persona’. Obviamente, de forma calculada.

Al nacer, los padres registraron el nacimiento del niño, al mismo tiempo que el gobierno crea una empresa que se llama con el mismo nombre, y que en documentos oficiales se registra con letras mayúsculas, como medio de distinción. Es importante recordar que en base a que el gobierno fue el que creó esta empresa, la controla y la posee, a pesar de tener el nombre de uno.

El engaño está en el hecho y no quieren que se sepa, ya que utilizarán esta empresa -persona- para fijar responsabilidades contra uno mismo.

Por lo tanto, esa empresa fue creada y coexiste en paralelo con el ser real de carne y hueso, registrado por sus padres. Sin embargo, en ausencia del conocimiento de la existencia de lo anterior, a todo el mundo se le hace creer que ello se aplica en nombre de la seguridad legal.

Cuando la burocracia, sagaz y perfidamente, hace la pregunta: ‘¿Es usted tal persona?’ Lo que realmente está haciendo es preguntar: ‘¿Acepta la responsabilidad por la empresa que es la persona)’? Y cuando se dice que sí, uno está aceptando sin darse cuenta las obligaciones asignadas a la persona (empresa) que ellos poseen y por la que establecen su autoridad sobre ella.

Un ser de carne y hueso pasa a ser una persona y una empresa, no obstante sean entidades separadas que controlan en la ‘persona’ que acepta la responsabilidad.

Todas las leyes se aplican a la ‘persona’ (la empresa), y no al hombre o a la mujer. Esto es evidente en el hecho de que las palabras hombre o mujer nunca se utilizan en las leyes parlamentarias. Por tanto, los hechos no se aplican al hombre o la mujer de carne y hueso, ya que si lo hicieran, así lo indicarían.

Dichas leyes se extienden al hombre o la mujer cuando a través de su ignorancia se acepta la responsabilidad. Cuando un agente o un juez pide el nombre de la persona, está siendo engañada para que se acepte su autoridad sobre uno, porque sin saberlo esa persona natural se hace cargo de la ficción legal y el hecho es que deben recibir consentimiento al decir ‘el nombre’, es decir, la persona ficción legal, antes de que puedan asumir su autoridad sobre uno.

Cuando dice que sí por su nombre, está dando consentimiento a su autoridad, y por el contrario, si niega la responsabilidad de la persona jurídica, entonces se les niega el control que necesitan para hacer valer los cargos en su contra. Tan simple como eso.

La negación del hecho es que el gobierno y sus instituciones, es decir, la policía, los tribunales, el recaudador de impuestos, tienen autoridad sobre uno en virtud de que sin saberlo, se les da consentimiento. Pero, mientras que los estatutos legales se aplican sólo a la ficción legal, la ley común es aplicable al hombre o mujer de carne y hueso. Hay que ser muy cuidadosos para entender la diferencia. Derecho común es lo que el oficial de policía como agente del orden protege, nuestros derechos naturales. El derecho común es la regla que rige la forma en que nos comportamos con nuestros semejantes a fin de que todos podamos vivir en paz y armonía con los demás sin amenaza de daño o pérdida.

Por lo tanto, multas de tráfico, estacionamiento, impuestos municipales, IVA, etc, todos se aplican a la ficción legal, la cual tiene derecho absoluto a rechazar si así lo desea. La elección del no consentimiento es la negación de la autoridad, lo que significa que no hay sanción posible.

Obviamente, hay un pero. La ficción legal tiene beneficios, así como obligaciones. Recibe salud del estado, educación, beneficios por los hijos, la propiedad de la vivienda, cuentas bancarias, etc. Si se decide eliminar las obligaciones y responsabilidades, potencialmente eliminará los beneficios. Así que se debe tener una clara comprensión de lo que está en juego antes de empezar a encarar al sistema.

Los controladores han trabajado su plan durante mucho tiempo e ideado un sistema que da y quita, al que han encontrado un equilibrio cuidadoso que les permite mantener su control. Así que hay beneficios, tanto como obligaciones y responsabilidades.

Todo país ha fundado mediante una Constitución que se redacta en base del llamado derecho marítimo internacional de almirantazgo. La ley actual, la ley mundial.

La Corte Mundial es lo que son las Naciones Unidas porque opera bajo el derecho internacional del ministerio marítimo. El gobierno nacional y republicano se funda pues como una corporación de negocios, como una empresa. Todo derecho corporativo dice que tiene que haber un presidente y un vicepresidente, y que hay el derecho a elegir, algo cierto, pero sin derecho a seleccionar, ya que la empresa decide quién va a manejar el negocio. Ese dilema actual, en el que la gente puede elegir, pero no puede seleccionar.

Entonces, hay una diferencia muy real en donde está el poder, ya que en las elecciones concurren los candidatos que las empresas seleccionan, y entre los cuales hay que elegir.

La creación entera de un país republicano es un negocio. Sus figuras poderosas tienen que saber lo que van a ejecutar en las próximas dos décadas, y cómo estarán disponibles los recursos básicos para funcionar. Es decir, tienen el control de todo asunto y cuestión. Ellos ya saben por anticipado quien va a ser el presidente, y hacia donde se dirigen las cosas.

Por tanto, todos los líderes de los gobiernos del mundo saben que hay un juego en marcha, un sistema paterno de poder que vagamente se llama el Nuevo Orden Mundial. A diferencia del Viejo Orden Mundial, cuando Europa dominaba el mundo, algo que por supuesto incluye los poderes detrás de él.

Las antiguas familias europeas, y las sociedades secretas masónicas detrás de estas poderosas familias, eran grupos de poder trabajando al unísono en una unidad cohesionada que dominó el mundo.

El Vaticano dominó Europa, junto con estas familias, pero hoy en día el nuevo orden mundial está erosionando lentamente el poder lejos del viejo mundo. Es una lucha masiva, compleja y profunda que dirigen principalmente Gran Bretaña y Estados Unidos.

Considerar que hay gran diferencia entre ser inglés y británico. Inglés es la línea de sangre de los antiguos pueblos celtas de raza nórdica, mientras que británico son los ‘hombres del pacto’ u ‘hombre santo’, ya que detrás suyo hay sociedades secretas muy potentes, que tienen en todas partes agentes sin escrúpulos, y pueden en el último momento interferir todos los planes de los gobiernos.

El gobierno federal de los Estados Unidos, con respecto a los estados, es una corporación extranjera, un sistema por completo separado del poder en el país, que no tiene nada que ver con los estados que lo componen.

Es una corporación fundada en virtud del derecho internacional de las empresas con un presidente y un vicepresidente corporativos.

El gobierno federal no es más que un negocio. Todas las guerras que Estados Unidos ha luchado fueron adquisiciones hostiles, o intentos de este tipo por parte de esta corporación llamada gobierno federal de los Estados Unidos para hacer enormes negocios.

Así que cuando se acepta una tarjeta de seguridad social u otra identificación federal, lo que de hecho ocurre es que la persona natural se ha convertido en una franquicia que es miembro de la corporación federal, que vive en un estado separado, que es legalmente una franquicia del sistema federal con sede en Washington DC, y cuyos impuestos personales son recaudados para beneficio exclusivo de dicha corporación.

La clave del asunto es que la maquinaria del Sistema está afinando su modelo de represión futura focalizando exactamente dónde va a aplicar el control exhaustivo y la vigilancia.

Al inocularle a la sociedad el concepto de ‘Lobo Solitario’, lo que se está buscando es redefinir la escala represiva y la magnitud del control social, para aplicarla sobre todos los individuos en general.

Hasta ahora, el concepto abstracto de enemigo contra el que las autoridades nos protegen para garantizar nuestra seguridad’, tenía forma de grupo o colectivo concreto: los comunistas, los anarquistas, los yihadistas, los terroristas, etc …

Para detectarlos o luchar contra ellos, la vigilancia, el control y la represión de las autoridades, se aplicaba a nivel social sobre grupos o ideologías y de allí esa represión se desplazaba hacia abajo, hasta que afectaba a los individuos concretos afiliados a tales grupos o ideologías.

Ahora el objetivo son los individuos sueltos, con independencia de su afiliación. Y las consecuencias de este cambio son casi inconcebibles.

Para definir mejor y comprender lo que se avecina, la clave del asunto está en la escala represiva que la autoridad aplica repercutiendo hacia abajo en los individuos incluidos en dicho grupo, porque así es como ha funcionado hasta ahora la represión por parte de la autoridad, durante milenios.

Pero ahora no. El nuevo método represivo se basa en el concepto de ‘Lobo Solitario’.

Ahora la autoridad decide que el mal no reside en alguien del grupo de riesgo sino específicamente en todos y cada uno. Ahora el enemigo puede ser cualquiera, con independencia de su tipo.

La magnitud del enemigo potencial a controlar ha dejado de ser el grupo, para pasar a ser el individuo, cualquiera sea. Y el foco del problema no está en su apariencia, sino en la realidad magnificada, en el concepto del significado mismo de ‘problema psicológico`.

La única forma de saberlo es con la metáfora: abrir para explorar su cabeza, para saber si tiene problemas psicológicos o no.

Se ha redefinido la escala del enemigo a controlar, vigilar y reprimir, pasando del grupo al individuo. Se ha definido el foco del problema que debe detectarse: el interior de la cabeza de los individuos.

Una transición a fase mayor en la escala y en el foco de la represión de la autoridad y la vigilancia. El paso de los viejos modelos de represión social basada en grupos, a un nuevo nivel de represión sobre los individuos y sobre sus mentes. A escala individual, si cabe el término.

La guerra total contra el concepto de individuo y el intento de anulación de la conciencia individual, lo único que puede enfrentar al Sistema, que siempre hace todo lo posible por reducir la conciencia a la nada. La autoridad del dominio de lo público que intenta convencer a todos de estar rodeados de un potencial enemigo letal.

De momento, habrá unos años de un modelo mixto de represión, que mezclará la persecución de colectivos concretos, con una creciente persecución y detección de individuos considerados ‘conflictivos y peligrosos’. Recurrirán al concepto de ‘contagio social o psicológico’, en la intención de identificar a los ‘individuos solitarios, antisociales o con problemas psicológicos’, como si fueran focos de infección contagiosa.

A medida que la tecnología de detección, amparada en los constantes avances de la neurociencia, permita detectar presuntas pautas cerebrales perniciosas entre individuos, cambiando a viejo el concepto de persecución colectiva por el nuevo modelo de persecución individualizada, bajo el pretexto de detectar ‘problemas psiquiátricos de conducta violenta’.

Asistimos al nacimiento de la tecno-represión para esclavizar a la conciencia individual.

(Fuente: http://noficcin.blogspot.com.es/)

Visto en: http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2017/04/las-reglas-del-juego-9-parte.html
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